El Pickleball lleva tiempo dando bandazos, pero algunos torneos provocan ciertos comentarios, publicaciones y quejas que deben ser analizadas.
El recién finalizado Campeonato de España MAPFRE de Pickleball por Equipos de Club organizado por la Federación Española de Tenis es un ejemplo de ello.
Ha habido cierto «recelo» por parte de la comunidad de Pickleball al ver cómo los Clubs podían inscribir a cualquier jugador (nacional o extranjero) proveniente de otro club, ciudad o CCAA. Esta falta de normativa ha sorprendido y es aquí donde surge el debate.
Este formato de competición es una herencia de los «hermanos mayores» tenis y pádel, donde estos campeonatos de clubs se vienen disputando desde hace años. Estos deportes de raqueta han permitido estas licencias y los equipos siempre se han constituido con los mejores jugadores que cada club pudiera «fichar». En pickleball se crea cierta discrepancia a la hora de asumir por decreto este sistema.
Así, en este Campeonato hemos podido ver equipos que parecían selecciones autonómicas, clubs que jugaban con la fecha límite de inscripción para incorporar a un mejor jugador, clubs que han participado con jugadores que no han pisado la ciudad a la que representan o equipos que han contado con apoyo económico de su territorial y poder «comprar» jugadores.
La RFET está aplicando en Pickleball las mismas normativas y reglamentos con las que trabaja desde hace décadas, así como los formatos de competición existentes en tan noble deporte. ¿Lo está aceptando bien nuestro deporte?, tengo mis dudas.
El Pickleball posee el mayor sentimiento de comunidad de cualquier deporte de raqueta, de hecho así fue cómo nació y cómo se expandió, a través de la comunidad. Es este sentimiento de pertenencia el que permite que el club crezca, aumente su valor, su visibilidad, su labor social, etc…
Permitir que un club «aumente» sus posibilidades de ganar «fichando» a jugadores externos desvirtúa la competición, desprestigia al propio club y produce una desafección hacia la organización y el Pickleball en general, torpedeando ese sentimiento de pertenencia con el que la mayoría de jugadores de pickleball se identifican. Como argumento, la encuesta realizada por este medio en Instagram, donde el 81% se muestra en contra de los fichajes externos y sus consecuencias.

Lo fácil es copiar y pegar lo que se hace en tenis, como si todos los deportes de raqueta fueran iguales, pero no lo son, ahí está el error, el Pickleball es diferente. La RFET puede cuidar la comunidad, organizar una competición más justa y equilibrada, modificar el formato y adaptarlo a las circunstancias, apoyar e incentivar a las territoriales para que los clubs acudan con mayoría de «sus» jugadores, la RFET puede hacer todo eso y más. También puede aprender de sus errores, está a tiempo de llevar al pickleball donde se merece.
Dos preguntas para terminar:
¿Cuándo lleguen los dirigentes con sus medallas a sus respectivos clubs de pickleball y las enseñen a sus socios y jugadores, dirán aquello de: «Esta medalla también es vuestra«?
¿Habrá clubs que se piensen ir en próximas ediciones sabiendo que si no «fichan» competirán en desventaja?
Y cuando vayáis a un club a jugar, pensad, ¿quién hace más por quién? si vosotros por el club o el club por vosotros, hasta la próxima.